
Vivo entre camino y camino,
castigada por los designios de los dioses.
Borran las tormentas mis pasos en la noche.
Aullan los vientos mi tragedia.
Vivo de camino en camino,
susurrando clemencia, entre los llantos de los niños.
Maldecida por un hombre de por vida
arrastro las cadenas de mi desgracia.
Junto a mí yace quien desee morir
cargando con sus pecados a mi espalda.
Soy la doncella que traduce la venganza
anuncio el destino de los hombres con mi llanto.
En mi sangre está la destrucción del mundo.
Sobre mí recae la conciencia humana,
maldita por su cruel mirada.
Vivo de camino en camino,
deshojando con mis lágrimas unas rosas muertas.

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