
Intento controlar mi respiración,
para no ahogarme con mis dudas.
Contengo la respiración ante
las palabras de consuelo que
tatúo sobre mi cuerpo para no sufrir.
Agarro con las sombras de mi cuarto
la ilusión de volverte a ver.
En mis ojos se han grabado tus pupilas inquisidoras.
Cada noche recorro el borroso mundo
que para ti creé.
Soy capaz de besar tus labios,
que se convierten en dagas cada amanecer.
Acaricio con mis dedos tu piel,
ausente al volver a la realidad cruel.
Oculta en mi oscura soledad
soy capaz de amarte;
ya no soy capaz de mentirme
sobre lo que siento por ti.
Y creo que me estoy engañando
pues me he enamorado de lo que he imaginado,
no de un ser real.
No es a ti a quien beso,
si no a tu yo soñado.
Y ahora recorro la ciudad
pensando si te volveré a encontrar...
Si escucharé de nuevo tu voz;
o simplemente desaparecerás.
Intento comprender por qué soy tan cruel;
por qué no te dejaré marchar.
Borrarte de mi vida
y no pensar en ti jamás.
Me pregunto por qué no te consigo olvidar
alejarte de mis sueños
y vivir la realidad, sin volver la vista atrás.