
Aquellos ojos me embaucaron
sumergiéndome en un mar de oscura tiniebla.
Destruyendo de mi mente la inocencia.
Cubrí mi cara con las manos
para no arrastrarme a su negra mirada.
Temblando de profundo deseo,
deseando morir en sus brazos.
Borré mis pasos por la caverna
cerré con llave todas mis puertas.
Arrastro en mis tobillos sus cadenas
atrapada en su oscuridad eterna.
Y decidí morir aquella noche
en que sus labios rozaron los míos.
Dibujando en mi alma aquellos ojos
que se posaron en los míos.

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